Alud

Un alud, también denominado avalancha, es el desplazamiento de una capa de nieve ladera abajo, que puede incorporar parte del sustrato y de la cobertura vegetal de la pendiente.

Magnitudes

Existen dos tipos de aludes:

  • Alud superficial, donde sólo se moviliza una parte del manto nival.
  • Alud de fondo, donde se moviliza de manera súbita y violenta todo el manto nival, erosionando el sustrato de la ladera, transportando y depositando estos materiales en el punto donde el ángulo de la misma con respecto a la horizontal, lo permite.

Causas de su formación

Los aludes son ocasionados por la falta de homogeneidad de la capa de nieve y por la existencia, entre los límites de capas físicamente diferentes, de un agente que facilita el deslizamiento de una de ellas sobre otra subyacente. Ocurre por ejemplo, que la nieve recién caída o acumulada por el viento no llega a soldarse a la superficie de la capa preexistente. En otros casos, la lluvia empapa una capa reciente, que se desliza entonces por su propio peso, si la pendiente lo permite. Las aguas pluviales pueden también infiltrarse entre dos capas de nieve y obrar entonces como un lubricante que permite el deslizamiento de la capa superior sobre la inferior. Lo mismo puede ocurrir si el agua penetra en la nieve y el terreno, haciendo que éste se vuelva deslizadizo. Los cambios de temperatura ambiente también tienen su importancia. En particular, un aumento importante de la temperatura reduce la cohesión de la nieve, por eso los aludes son más probables por la tarde que por las mañanas, sobre todo en aquellas pendientes que han estado expuestas a los rayos solares durante las horas más calurosas del día. A veces el brusco calentamiento por el sol matutino basta para provocar aludes en las pendientes abruptas orientadas hacia el este. Las condiciones del suelo que soporta la nieve pueden ser también determinantes: terreno arcilloso y, por consiguiente, deslizante; suelos lisos, húmedos o helados, vertiente de forma convexa o con excesiva pendiente. Sean cuales fueren las circunstancias favorables a un alud, éste puede ser desencadenado por una causa mínima aunque capaz de vencer la escasa cohesión que retenía la masa de nieve: un ruido, el desprendimiento de una roca o un bloque de hielo, o el simple paso de un esquiador por la capa inestable.

Clases de aludes

Los geólogos distinguen 4 clases de aludes:

  • Aludes polvorientos de invierno.
  • Aludes de nieve húmeda.
  • Aludes de fondo.
  • Aludes de tablón.

Los primeros son los más comunes: se trata de masas de nieve pesada constituida por granos de hielo pequeños y duros que retumban como el trueno mientras caen a una increíble velocidad (algunos han alcanzado los 400 km/h), precedidos por una onda destructora, como lo es también el efecto de succión tras el paso de la nieve. Los daños son importantes pero la gran porosidad de la nieve permite respirar a las víctimas cubiertas por ella en el fondo de los valles.

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